El miedo a mostrarnos tal como somos

¿Te ha pasado que te reúnes con alguna amiga en un cafecito y platican rico pero cuando te despides te vas con la sensación de que no fuiste completamente tú durante la plática, que hubo cosas que no dijiste o las dijiste a medias o dijiste que estabas de acuerdo cuando en verdad no lo estabas? ¿Que te hubiera gustado decir de manera más clara y segura lo que piensas acerca de un tema en el que tu amiga tiene otro punto de vista?

Algunas personas tenemos el síndrome de «me hago chiquita para que me quieras» y generalmente es una forma de reaccionar aprendida en infancia cuando tuvimos que callar nuestro sentir que a mamá y/o a los adultos que nos cuidaban no les gustaba y al hacerlo así, pensamos que ganábamos su aprobación. El miedo a perder su amor y aprobación era terrible, entonces mejor nos callamos.

A base de repetidas ocasiones donde al expresarnos éramos castigados, optamos por callar. Y me parece que es muy triste que hoy sigamos haciendo eso a los niños cuando no les permitamos ser como son, decir lo que piensan, elegir lo que les gusta, decir no, decir sí, decir «esto es mío y no te lo presto», elegir jugar con muñecas aunque sea varón, jugar al fútbol aunque sea niña, etc. ¿Por qué no? ¿Qué nos pasa a los adultos que decidimos frenar esas expresiones? ¿Es el niño el que tiene que cambiar y ser como yo quiero o será que el niño me está trayendo una voz genuina (la misma que yo tuve cuando fui niña) que no soporto porque la mía la tuve que acallar en infancia y cómo se le ocurre a este niño tener esa «desfachatez»?

Los niños se expresan de forma muy genuina y no tienen las máscaras aún que nosotros como adultos hace mucho tiempo nos pusimos. Entonces me parece que es urgente dejarlos ser, escucharlos, si dicen «no quiero prestar mis juguetes» tienen todo su derecho; si dice «no quiero ponerme ese vestido» que a mamá le urge que se ponga, me parece que también tiene todo el derecho. ¿Por qué no? ¿Qué pasaría si los dejamos elegir? Seguramente cuando se sientan con el deseo y nosotros RESPETEMOS SU SENTIR, ellos prestarán su juguete. O no, y no pasa nada. También podrán elegir vestirse con algo que les plazca y si no es como nos gustaría o como «debería» ¡qué más da! ¿Quién dicta las reglas del vestir? ¿En qué lugar está establecido que tenemos que andar por la vida de una u otra manera? ¿Por qué no podemos elegir y andar como nos plazca siempre y cuando no ofendamos ni lastimemos a otros?

Bueno, pues estos ejemplos son formas de represión y esto va apagando nuestra forma genuina de ser, de andar por la vida y de expresarnos, porque los niños son pequeños y ante la imposición abusiva de un adulto no hay nada que hacer: tristemente el grande se impone sobre el chico.

Y cuando crecemos en ambientes donde somos castigados por ser como somos, nos guardamos… y nuestro verdadero ser queda en segundo plano. Por eso muchos adultos hoy nos callamos y no decimos lo que pensamos, seguimos a los demás sin cuestionar, nos vestimos como otros nos dicen que debemos vestir, no sabemos qué carrera elegir, no sabemos decir «no» o decir «sí», no sabemos cómo cuidarnos, no conocemos los límites saludables en las relaciones, no valoramos nuestra forma de pensar, no sabemos qué nos gusta en diversas áreas de la vida, buscamos divertimos como otros dicen que hay que divertirse, etc. O sea, hace tiempo perdimos nuestra brújula y hoy seguimos con el miedo interno de que si somos y decimos realmente como sentimos, seremos rechazados. Allí hay un gran trabajo interno por hacer para comprender lo que nos pasó y cómo hoy podemos tomar decisiones diferentes porque ya crecimos y ya nadie nos va a castigar.

Bueno, pues si te identificas con este síndrome de «me hago chiquita para que me quieras» aquí te dejo algunos tips:

  1. la próxima vez que te detectes haciéndolo, no te juzgues ni te castigues, recuerda que es un hábito viejo y estás aprendiendo a detectarlo para luego poder transformarlo.
  2. busca poner atención para detectar esos momentos en los que sientes que estás fingiendo o no estás expresándote realmente.
  3. te invito a hacerte una experta en detectar en qué momentos los haces y a sentir conscientemente el miedo que tienes de ser rechazada una vez más, siéntelo en tu cuerpo.
  4. cuando te des cuenta, respira lenta y profundamente y si puedes, abrázate. Es tu niña interna la que sigue teniendo miedo a ser juzgada y castigada y hoy puedes decirle que no pasa nada, que puede ser ella misma, que ya nadie la castigará.
  5. poco a poco al seguir practicando te darás cuenta que puedes detenerte antes de volver a callarte o de minimizarte, y te expresarás y dirás lo que sientes realmente.
  6. y te darás cuenta que no pasa nada, que ya no hay nadie que te castigue por ello.
  7. y si en otro momento vuelves a quedarte callada o dices algo que no querías, no te preocupes. Te aseguro que habrá montón de ocasiones más en tu vida para seguir practicando.

Te mando un fuerte abrazo y deseo que este 2018 sea para ti un año para expresar quién eres realmente en cada acto, en cada palabra, a cada momento y que esa expresión sea la verdad de tu alma.

Con cariño, Adri Solís

 

Photo by Matheus Bertelli from Pexels https://www.pexels.com/photo/blur-casual-christmas-lights-close-up-573306/

 

 

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2 comments

    1. Hola Ara! gracias por comentar. Este y cualquier caso personal, necesita ser tratado en sesión individual, hacer un recorrido por tu Biografía Humana (tu historia) para comprender el por que de las decisiones y las situaciones en tu vida hoy. Puedes escribirme a corazonbio1@gmail.com o por Messenger en FB también si te interesa una consulta. Un abrazo!

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