Primero re-conectar con nosotras mismas

En estos últimos días se me juntaron varia cosas: el frío de finales de otoño y principios de invierno en la ciudad donde vivo; los cambios pre-menstruales y luego comencé a menstruar; el ciclo de la luna negra o nueva; faltan pocos días para la Navidad y el fin de año. O sea, todo me invitaba y casi me obligaba a estar con mi foco dentro mío.

Y es que algo ha pasado en mí en los últimos meses, algo ha cambiado y estos movimientos son el motivo por el cual hace rato no escribía. Ahora tengo unas ganas enormes de conexión conmigo misma, de irme a un retiro de silencio y desintoxicación, a un lugar lindo donde no tenga de otra más que estar conmigo misma y mis pensamientos y emociones. Ésto no ha sucedido y no sé cuándo sucederá pero mis ganas de silencio y conexión siguen aquí. Y como no estoy en un lugar sola y necesito comunicarme con otros, pues lo que de momento estoy haciendo es cuidar lo que digo. He tenido muy presente el primer acuerdo del libro de Los Cuatro Acuerdos de Miguel Ruiz llamado “Sé Impecable con tu Palabra” y noto lo difícil que me es llevarlo a cabo, pero algo dentro mío me dice que es un acto poderosísimo y que siga. Luego recordé que una amiga mía, Jho, hace varios años me recomendó el libro “Un Mundo sin Quejas” y no lo he leído pero busqué en Google y encontré un resumen que sí leí y que tiene el mismo sentido que comenta el primer acuerdo de Miguel Ruiz y que a su vez comenta Louise L. Hay en sus libros, Esther y Jerry Hicks en El Vórtice, y otros muchos autores quienes también recomiendan esta forma de vida. Por algo será, ¿no crees?

Entonces, pues que sí, que el poder de la palabra es enorme empezando por el impacto que tiene en nosotras mismas. Y es que estoy viviendo una fuerte crisis existencial donde me estoy cuestionando el sentido de mi vida. Todo se acentúo cuando caí en cuenta que le he hecho más caso a la opinión ajena acerca de mí que a la mía propia. Dentro de esta crisis, mi voz interior ha sido muy dura conmigo misma. Me he regañado, me he juzgado, me he criticado, he dudado de mí, me he sentido incapaz de seguir, he querido cambiar el rumbo tirando por la borda un proyecto personal, he refunfuñado y me he enojado con todos los que se han cruzado en mi camino. Sí, la víctima resurgió. Y ahora recién voy vislumbrando que seguir victimizándome no me ayudará ni me salvará de nada entonces necesito hacer un alto, parar esa voz y re-conectar conmigo. Porque al final, ¿qué es victimizarse sino una gran des-conexión de nosotras mismas? Al sentir que yo no puedo, que no sé, que no valgo, que cómo pude equivocarme, que cómo pude haber hecho eso hace 15 años, que no soy confiable, que lo que el otro opina de mí es verdad… y un largo etcétera, lo que estoy haciendo es olvidarme de quién soy. Y soy un ser humano con aciertos y errores, alguien que está viviendo y que busca aprender, que obviamente se ha equivocado pero que no es el fin del mundo y a todos nos pasa. Pero ahora me toca levantarme, hacerme responsable, acompañarme y hablarme lindo, como le hablaría a cualquier ser querido que está pasando por una mala racha y a quien deseo animar y que se dé cuenta de lo valioso que es y de que saldrá de esta crisis muy enriquecido.

Por eso re-conectar con nosotras mismas es básico y este año lo estoy cerrando así y el próximo año mi meta principal en relación conmigo misma es sentirme con paz interior y conectada a mí.

Ya en próximas publicaciones les seguiré compartiendo porque de verdad que muchas cosas vengo sintiendo como te contaba al inicio. Por ejemplo, este año no me atrajo el ir a las tiendas a comprar regalos para mis seres queridos, ni me atrae preocuparme por qué ropa me pondré para la Noche Buena, ni qué van a pensar de mí por no llevar regalos. No. Este final de año me atrae demostrar a los que quiero cuánto me importan estando realmente presente, sin mi celular en la mano mientras “charlamos”. Me atrae conectar primero conmigo y luego salir a buscar conectarme con los demás. Me atrae cenar algo sencillo y nutritivo. Me atrajo (y lo hice) hacer una limpieza general en casa donde elegí donar ropa, papelería y otras cosas que no usaba o que no reflejaban quién soy hoy ni brincaba de alegría por tenerlas.

Así las cosas.

Ya les seguiré contando cómo avanzo con estos cambios que siento son un deseo de mi alma por profundizar y comprender el verdadero sentido de mi vida que es estar en conexión conmigo misma, con algo más grande (Dios, La Fuente, el Universo) para así poder conectar con los demás de corazón, de verdad.  Y es que últimamente voy comprendiendo más a fondo la presión tan grande que existe para vivir desconectados de nosotros y cómo andamos por allí creyendo que algo externo nos llenará o satisfará. Estas fechas igual que cada día de nuestra vida, nos invitan a conectar con nosotras mismas, a darnos cuenta que nada afuera puede llenarnos ni hacernos sentir valiosas ya que todo está dentro de cada una. Ya sé que suena a choro mareador y que lo hemos escuchado mil veces, pero sentirlo, es otro rollo.

Gracias por pasar por aquí. Les mando un fuerte abrazo y mi deseo de que pasen una linda Navidad en conexión con ustedes mismas y con sus seres queridos.

Nos vemos pronto con novedades y nuevas publicaciones!

Adri Solis

 

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