La relación con nuestra madre es crucial

Como seres humanos la relación con nuestra madre es básica y crucial ya que dependiendo del nivel de amor o violencia que hayamos experimentado en la relación con ella, saldremos más o menos lastimados a la vida.

Las mujeres somo las encargadas de cuidar y proteger a nuestros hijos. Así pasa también en el reino animal (no sé si en todas las especies) pero en general, la hembra es la que protege a sus crías desde que nacen para que ningún depredador las ataque y hasta que pueden valerse por sí mismas. Eso está establecido así en la naturaleza y a nosotras como mamíferas nos corresponde igual, es parte de nuestro diseño humano. Entonces, cuando vamos a terapia para revisar nuestras heridas, vamos a buscar en nuestras historias el nivel de cuidado y protección de nuestras madres, vamos a comparar ese nivel de cuidados y protección con este diseño humano. Esto nos ayudará para no juzgar si nuestras madres lo hicieron bien o mal, simplemente vamos revisar si estuvo presente o no el cuidado y el amor que como niños necesitábamos.

¿Qué necesita un niño o niña al nacer? Ya sabemos que necesitamos cuidados básicos de alimentación, limpieza y sueño pero hay otros que apoyan nuestro sano desarrollo emocional como que nuestra madre nos permita acceder a su cuerpo en cualquier momento lo cual significa ser amamantados cuando tenemos hambre, ser tomados en brazos y dormir calientitos pegados a su cuerpo, ser atendidos cuando lloramos; que nuestra madre nos mire a los ojos, nos hable, nos comprenda, que pueda casi casi leer nuestras necesidades, sea paciente y cariñosa. En general necesitamos una madre que nos ame y siga nuestros ritmos y se adapte a nuestras necesidades de bebés. Uf! Suena a algo irreal dado nuestras historias y el poco apoyo que existe para algo así. En gran parte es por cómo está organizado nuestro mundo…

Algo importante a recordar es que todos los bebés llegamos al mundo conectados a nuestra esencia (también llamado nuestro ser esencial, nuestra sabiduría interior, nuestra niña interior). Y estos cuidados, amor y protección de nuestra madre, permitirá que sigamos conectadas a él y en dado momento, ofrezcamos al mundo nuestros dones y regalos con los que cada uno venimos dotados.

Pero para que una madre pueda lograr este nivel de amorosidad y protección para sus hijos, necesita haber vivido ella misma esas experiencias cuando llegó al mundo. O sea, que nuestra abuela la hubiera cuidado, amado y protegido para que ella siguiera por la vida conectada a su esencia y fuera un ser amoroso y solidario. Es que si vivimos esas experiencias en infancia, que es cuando estamos tiernitas y en formación, se quedarán en nosotros como parte de nuestra programación mental pero también en nuestros cuerpos y emociones. Y cuando crezcamos y nos toque salir al mundo, iremos por la vida llenas de «madre»: saldremos con gran estructura interna e iremos conectadas a nuestro ser esencial, amorosas y solidarias. Así pues el papel de nuestra madre es enseñarnos a amar o permitirnos desplegar el amor con el cual ya venimos al mundo.

Pero ya sabemos que la mayoría de nuestras historias no fueron así y nuestra madre no nos protegió ni nos amó como necesitábamos porque ella a su vez venía herida por su propia madre, nuestra abuela. Y nuestra abuela venía herida por la bisabuela, y así hacia atrás en nuestro linaje. Triste pero real. Entonces nosotras estamos aquí, buscando qué hacer para sanar esas heridas y ya no repetir las historias.

¿De qué maneras nuestra madre no nos amó ni protegió? Por ejemplo, cuando no lograba tenernos en brazos porque se desesperaba, nos dejaba llorando, nos daba de comer cuando ella quería no cuando nosotras necesitábamos, nos golpeaba y/o permitía que alguien más nos golpeara, abusaba de nosotros y/o permitía que alguien más abusara, no sabía lo que nos pasaba ni el miedo que sentíamos ni nuestras necesidades reales, nosotros queríamos protegerla a ella (al revés del diseño humano), nos guardábamos nuestras necesidades para «no darle más problemas a mamá», nos ponía como responsables de cosas que no nos tocaba, etc.

Todo esto sucedió porque nuestra madre venía herida también.

Y bueno, nuestras madres son seres humanos con errores y defectos también. Entonces, hoy que somos adultas podemos hacer un recorrido para llorar por lo que no tuvimos , por lo doloroso que fue y también para integrar en nosotros una figura de madre amorosa pero humana, con luces y sombras.

En este mes de septiembre estaremos ahondando en este tema aquí en el blog. En las redes sociales estaremos todos los días con publicaciones cortas y con afirmaciones de Louise L. Hay que para mi gusto le hablan a nuestro ser esencial, a nuestra niña interior para que sane, para que se pueda sentir amada, cuidada y acompañada y se anime a salir al mundo y ayudar y disfrutar con otros!

Gracias y hasta pronto!

Adri Solis

Terapeuta en Biografía Humana & Health Coach

 

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