Estas ganas de confiar y creer en mí

Te ha pasado que sueñas con algo, lo deseas, planeas como obtenerlo,  escribes todo esto, lo platicas entusiasmadamente con los demás… pero no lo llevas a cabo?

Y por mas que los demás te animen a ir por ese deseo que parece tan genuino en ti, y que los demás ven clarito que eso es lo tuyo, tú no te animas a tomar el camino para ir y conseguirlo?

Y es que en el fondo, no confiamos en nosotras mismas ni en nuestras capacidades y recursos internos. O confiamos a medias.

Te cuento algo: todos llegamos a este mundo llenitos de seguridad interna. Necesitábamos algo y lo pedíamos. Punto. Ya fuera comida, brazos, mirada, un objeto, etc.  No nos poníamos a pensar si se podía o no, si estaba bien o no, si alguien iba a pensar bien o mal de uno o no.  Simplemente lo pedíamos. Nuestra confianza interior estaba intacta. 

 

 

Entonces, ¿qué paso en el camino que perdimos esta capacidad? Lo primero que pasó fue que las personas a nuestro alrededor, quienes nos cuidaron en la niñez, ya tenían un buen rato en este mundo y se habían olvidado de lo que era ser niño o niña. Estaban ya desconectados de sí mismos y no pudieron sentir lo que sentíamos nosotras para darnos lo que necesitábamos. Y mira que un bebe lo que pide básicamente son brazos, leche materna y mirada. Pide amor de mama. Pero mamá y los demás adultos que nos rodeaban, no pudieron comprendernos (porque a su vez venían de historias de desamor en sus infancias) y nos mandaron mensajes del tipo: «eso no se puede» o «eres muy demandante». Fuera con palabras o con acciones como ignorando nuestras necesidades.

¿Lo hicieron conscientemente con toda la maldad del mundo? No. Simplemente hicieron lo que creyeron era lo mejor en ese momento. Pero nosotras, que necesitábamos de ella o ellos para continuar con nuestra seguridad interior intacta, la perdimos o quedó muy lastimada. Internalizamos estos mensajes y así aprendimos a ir por la vida creyendo que nuestros deseos no eran importantes y/o que nosotras no éramos importantes. Perdimos la confianza en nosotras y nuestra conexión interior quedó nula o lastimada.

Para comenzar el camino de recuperación en confianza hacia nosotras mismas, de entrada te digo: escucha. No tengas miedo a escucharte. No vas a dejar todo lo que tienes hoy por atreverte a ello, simplemente te estás abriendo a algo nuevo, y vas a comenzar a practicar el escucharte (que tan olvidado dejamos en infancia y adolescencia).

Luego, vamos a re-aprender a discernir cuales son nuestros deseos genuinos de los que no. Los deseos genuinos del alma, son muy insistentes. No hablo del deseo de comerte la bolsa de chocolates o de papas fritas, hablo de esos deseos que de solo pensarlos sientes como tu energía se expande y una sonrisa se coloca en tu rostro. Hablo de esos deseos que no lastiman a nadie, al contrario, te benefician y benefician a otras personas o seres vivos, e inclusive al planeta. Y que por más que trates de ignorarlos, vuelven a aparecer una y otra vez.

Estos deseos genuinos se parecen de hecho, a los que tuvimos en nuestra época de adolescentes. De esa época, que en la Biografía Humana llamamos el Segundo Nacimiento, podemos recuperar mucha información nuestra como por ejemplo, a qué nos queríamos dedicar, o nuestros sueños por salvar el mundo y de qué maneras; qué queríamos descubrir o inventar y para qué o quiénes; qué personas queríamos conocer, qué lugares moríamos por visitar y explorar, qué estilos de ropa o colores nos atraían, etc. Pasión pura.

Si nos es muy difícil acceder a estos recuerdos o de plano no tuvimos oportunidad de experimentarlos, es porque nuestros deseos fueron muy reprimidos o no fuimos acompañados como necesitamos. A la mayoría nos paso algo así. Lo lindo de ser adultas es que ahora nosotras estamos a cargo y contamos con ayudas y herramientas, como por ejemplo, la terapia de la Biografía Humana que nos acompaña a hacer un recorrido por infancia y adolescencia para re-encontrarnos con nuestros tesoros. 

Mientras tanto, aquí te comparto 5 formas de ayudarte a iniciar el camino de recuperación de la confianza en ti misma:

  1. Cuida tu cuerpo. Come cuando tengas hambre. Toma agua o líquidos cuando sientas sed. Duerme lo suficiente. Prevé para tener siempre a la mano lo que vas a necesitar en tu día de comida y líquidos, tal como lo haría una madre que va a cuidar un bebé. Y es así, sí. Algo tan sencillo como cuidar de nuestro cuerpo nos ayuda a recuperar nuestra confianza. De fondo el significado es: me escucho, me cuido. Cuando era bebé estaba a cargo de otras personas, ahora estoy a cargo de mí y atiendo mis necesidades básicas y cuido mi salud.
  2. Si no confío en una persona, no me esfuerzo en confiar. Me alejo. Si después me doy cuenta de que era un error, rectifico y aprendo. Pero de entrada, si algo me dice que esa relación no, me hago caso. No tengo que lastimar al otro ni nada por el estilo, simplemente escucho mis necesidades del momento y tomo distancia.
  3. Escribo mis deseos (por mas locos que parezcan). Te recomiendo llevar tu diario o libreta personal. Nuestros deseos anotados son para nosotras y nadie más. No necesitan aprobación externa. Si decido llevarlos a cabo o no, también es mi decisión, pero al menos me doy la oportunidad de mirarlos y aceptar que allí están. No los ignoro. 
  4. Escribo también lo que no me gusta o no deseo. Nos ayuda sobre todo cuando no tenemos claridad en lo que sí deseamos. Tener claro lo que no deseo, ya sea de una situación actual (y aunque de momento no la pueda cambiar) o de algo que ni siquiera hemos experimentado, es un gran paso. Nos ayuda a abrirnos mentalmente a otras posibilidades, nuestra mente comienza a definir y a buscar la contra-parte de esto para luego darnos ideas de lo que sí queremos.
  5. Busca ayuda. Puede ser en forma de libros, cursos o un buen terapeuta, por ejemplo. La idea aquí es tomar la responsabilidad en nuestras manos de nuestras vidas y para ello, necesitamos conocernos. Lo que no se conoce, no se valora. Si nosotras llevamos a cabo un trabajo interior para recuperar nuestra vida, crecer emocionalmente, conocer nuestras habilidades y destrezas junto con la aceptación de nuestra sombra y debilidades… nos daremos cuenta de toda la riqueza interna que llevamos y que de alguna manera podemos aportar al mundo. Ya sea algo chiquito o grande. No importa. Siempre tenemos algo que aportar de eso que hay en nuestro interior.

 

 

De corazón deseo que estos cinco sencillos puntos puedan darte la pauta para iniciar ese camino que te lleve a re-conectar contigo misma y tu confianza interior. No es un camino lineal ni rápido, de hecho se vuelve un trabajo de vida en el que avanzas y descubres algo nuevo cada día, a veces sientes que retrocedes, luego vuelves a dar pasos hacia adelante con más confianza y seguridad en ti. Sobre todo si estás dispuesta a aprender de cada paso y experiencia. Así es, te lo aseguro.

 

Con carino, Adri Solis.

Biografia Humana & Health Coach

 

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